El cinamomo (Melia azedarach)

1) Origen e historia

Fotos de cinamomos plantados en Castellón

El cinamomo o Árbol del Paraíso (Melia azedarach) es un árbol ornamental plantado en parques, calles y jardines. Es bastante común en ciudades cálidas del Mediterráneo como Castellón, donde aparece en calles y parques. Su sombra generosa, su floración perfumada y su resistencia a la falta de agua lo han hecho esencial en muchos planes de urbanismo.

Es originario del centro y sur de Asia, especialmente de China, India, Pakistán y los países del Himalaya.

Antes de la conquista cristiana peninsular del siglo XIII, los autores andalusíes como Ibn Wafid, médico y botánico andalusí, ya recomendaban plantar cinamomos cerca de los caminos para dar sombra a personas y animales (aunque al hacerlo no se tenía en cuenta el comportamiento invasivo del árbol).

En muchas regiones de Asia se considera un árbol sagrado. Sus semillas, extremadamente duras, se han perforado tradicionalmente para elaborar rosarios y amuletos, costumbre que aún continúa en algunos lugares (Lim, 2012).

2) Morfología y ecología

Se trata de un árbol de crecimiento rápido que puede alcanzar 15 metros de altura. Las hojas, compuestas y bipinnadas, caen cuendo llega el invierno. En primavera produce flores pequeñas, lilas y muy perfumadas, agrupadas en panículas.

Los frutos son drupas redondas y amarillas llenas de lenticelas, que se observan como puntitos en la superficie. Pero… ¿Qué es una drupa?

Fotos de las drupas del cinamomo

Una drupa es un tipo de fruto muy particular: tiene una piel fina, una pulpa más o menos carnosa y un “hueso” duro en el centro que protege la semilla. Son drupas las cerezas, los albaricoques o las aceitunas.

En el caso del cinamomo la pulpa prácticamente no existe y el hueso ocupa casi todo el fruto. En este caso, las drupas permanecen en el árbol desde junio hasta febrero, incluso después de caer las hojas. Esto proporciona al árbol un aspecto muy curioso en invierno. Mientras otros árboles del parque ya no tienen hojas y muestran ramas desnudas, el cinamomo conserva un tono amarillento debido a la presencia de las drupas, que permanecen hasta que caen y acaban amontonadas sobre los coches aparcados cerca.

3) Toxicidad, química y estrategia ecológica

Los frutos del cinamomo son conocidos por ser tóxicos para los mamíferos, pero sorprendentemente son bien tolerados por muchas aves, que actúan como sus principales dispersoras.

Esta toxicidad se atribuye a diversos limonoides tetranortriterpenos, especialmente meliatoxinas A1, A2 y A3, que actúan como neurotoxinas y se encuentran en mayor concentración en los frutos (Forrester et al., 2020). Las meliatoxinas actúan principalmente sobre el sistema nervioso de los animales que las ingieren en cantidad suficiente, y pueden causar desde malestar digestivo hasta síntomas neurológicos más serios (si se ingiere una gran cantidad) (Huang et al., 1996).

Las meliatoxinas no son muy conocidas fuera de la investigación científica, pero sí tienen “primos químicos” famosos dentro del mundo vegetal. Podemos decir que la melia refleja estrategias de otras plantas más conocidas. A modo de ejemplo, la nicotina también es una toxina vegetal creada por la planta del tabaco para evitar ser consumida. La diferencia es que en ese caso hablamos de un alcaloide, mientras que las meliatoxinas son limonoides.

En Argentina, las drupas de la melia son conocidas como “venenitos”. Como curiosidad durante la Guerra de la Independencia, los franceses plantaron acederaques (nombre local del cinamomo) en El Puerto de Santa María, Cádiz. Al poco tiempo, se observó que quienes bebían del agua cerca de la fuente donde se plantaron estos árboles no se encontraban bien. Al arrancar los árboles, el agua volvió a ser potable, confirmando así el efecto tóxico del fruto incluso en concentraciones relativamente bajas.

El artículo de Forrester et al. (2020), que analiza 990 ingestiones de Melia azedarach notificadas a los centros de control de Texas entre 2000 y 2018, demuestra sobradamente que las intoxicaciones humanas son poco frecuentes. No obstante, no debe perderse de vista el riesgo, y conviene actuar con cautela a la hora de planificar qué plantas incluimos en determinados parques.

En cuanto al olor peculiar de los frutos, muchas personas lo describen como una mezcla entre “olor a pies”, “suciedad de uñas” o “queso fuerte”. En fin —permitidme la broma—, ¿a quién se le puede ocurrir alimentarse de estas horribles bolitas amarillas? Este aroma tan característico se explica por la degradación de compuestos terpénicos, por la presencia de moléculas similares al ácido isovalérico y por una ligera fermentación que se produce cuando el fruto se deshidrata. Este olor pasa del fruto al aire con facilidad gracias a las lenticelas que aparecen como puntitos marrones.

Funcionan como poros y permiten que el fruto libere este olor tan poco mediterráneo, pero también contribuyen a la respiración del propio fruto. Son similares a los puntos que vemos en la piel de una manzana, que también usa estas aberturas para intercambiar gases. En la melia, las lenticelas son especialmente numerosas porque el fruto tiene muy poca pulpa y casi todo es hueso, así que concentra este intercambio en la superficie.

Imágenes del fruto del cinamomo y de los rosarios que se hacen con los mismos

4) Usos tradicionales y propiedades

La madera del cinamomo es de dureza media, resistente al agua y fácil de trabajar. Se ajusta perfectamente a las cualidades necesarias para fabricar muebles y objetos artesanales.

En cuanto a los usos medicinales tradicionales, aunque hoy sabemos que la planta puede resultar peligrosa, históricamente se han preparado infusiones de sus hojas como relajante uterino, y estas mismas hojas se han usado como tinte natural para el cabello en época andalusí.

Además, el cinamomo comparte con su pariente cercano —el neem (Azadirachta indica)— la capacidad de producir compuestos con una notable actividad insecticida. Antiguamente se elaboraban aceites y macerados a partir de frutos y hojas para matar piojos, repeler insectos y proteger cultivos, aprovechando sus defensas químicas naturales. Incluso se ha documentado que, al destilar los frutos, se obtenía un gas inflamable e inodoro que en algunas regiones llegó a emplearse para el alumbrado. Hoy en día se investiga cómo aprovechar las características insecticidas de estos frutos para desarrollar pesticidas ecológicos.

Ilustración de las drupas amarillas y hojas del cinamomo (Melia azedarach)

5) Adaptaciones, cultivo y comportamiento ecológico

El cinamomo es un árbol muy apreciado en jardinería mediterránea porque tolera tanto suelos ácidos como básicos, soporta perfectamente el calor extremo y necesita muy poco riego, lo que lo hace ideal para jardines en zonas secas y calurosas. Asimismo, es un árbol de crecimiento muy rápido y enraíza con facilidad.

Es un árbol cuyas ramas pueden volverse frágiles ante rachas de viento pronunciadas, sobre todo en ejemplares muy verticales o en suelos poco profundos. Este hecho puede provocar que su plantación en zonas urbanas resulte problemática, puesto que suele ser uno de los primeros árboles en verse afectado cuando el viento es fuerte.

En cuanto a su distribución, la guía Arbolapp (https://www.arbolapp.es) muestra claramente que el cinamomo no solo se cultiva en jardines; también crece asilvestrado en muchas zonas de España. Los colores más oscuros del mapa indican presencia abundante y estable, mientras que los más claros señalan zonas donde su aparición es puntual. La mayor parte de las poblaciones asilvestradas se concentran en la mitad sur y este peninsular (Andalucía, Extremadura, Castilla-La Mancha, Comunidad Valenciana y Murcia), y también en diversas áreas de Cataluña y Aragón.

Su expansión confirma que la especie se adapta extraordinariamente bien a nuestro territorio, hasta el punto de naturalizarse sin intervención humana, con la posibilidad de desplazar a algunas especies autóctonas. En el contexto actual aún está lejos de situaciones como la de la acacia, que coloniza muchas carreteras de nuestro país; ahora bien, si no se actúa pronto, podría convertirse en un problema que se nos escape de las manos. Antes de elegir qué árboles plantar en el entorno urbano, conviene ser mas consciente de todas las características de las especies que queremos plantar.

Distribución del cinamomo en España, mostrando áreas de alta presencia y naturalización.

Conclusión

El cinamomo es un árbol con una historia rica, una biología fascinante y una gran carga cultural. Su presencia en nuestros parques no es casual: es bello, resistente, aromático y útil. Pero también es un árbol con una química compleja que vuelve a abrir el debate sobre la toxicidad de muchas de las plantas que llenan nuestras calles.

A la hora de decidir qué especies nos acompañan en nuestros espacios urbanos, el conocimiento es la clave: pongámosla en el cerrojo. La necesidad de apoyarnos en la opinión de profesionales es cada vez más evidente en ayuntamientos e instituciones que suelen actuar movidos por intereses alejados de la seguridad del medio ambiente y de la ciudadanía.

El cinamom (Melia azedarach)

1)     Origen i història

El cinamom o la mèlia (Melia azedarach) -conegut també com Arbre del Paradís- és un arbre ornamental plantat en parcs, carrers i jardins. És prou comú en ciutats càlides de clima Mediterrani, on el trobem a doll. La seua ombra generosa, floració perfumada i la resistència a la falta d’aigüa han fet que siga des de fa segles, un company habitual del paisatge urbà i rural.

És originari del centre i sud d’Àsia, especialment de la Xina, l’Índia, el Pakistan i els països de l’Himàlaia. Abans de la conquesta cristiana peninsular del segle XIII els autors andalusins ja recomanaven la plantació del cinamom prop dels camins amb la lloable intenció de donar ombra a persones i animals (tot i que al fer-ho no es tenia en compte el comportament invasiu de l’arbre). Açò es recull en tractats atribuïts a Ibn Wafid, metge i botànic andalusí.

En moltes regions d’Àsia es considera un arbre sagrat. Les seues llavors, extremadament dures, s’han perforat tradicionalment per a elaborar rosaris i amulets, costum que encara continua en alguns llocs (Lim, 2012).

2)     Morfologia i ecologia

Es tracta d’un arbre de creixement ràpid que pot assolir 15 metres d’altura. Les fulles, compostes i bipinnades, cauen a l’hivern. A la primavera produeix flors menudes, liloses i molt perfumades, agrupades en panícules.

Els fruits son drupes rodones i grogues plenes de lenticel·les, que es veuen com punts en els fruits. Però… que és una drupa?

Una drupa és un tipus de fruit molt particular: té una pell fina, una polpa més o menys carnosa i un “os” dur al centre que protegeix la llavor. Són drupes les cireres, els albercocs o les olives. En el cas del cinamom, però, la polpa quasi no existeix i l’os ocupa pràcticament tot el fruit. Aquest fet li dona eixa textura tan rígida i eixe aspecte tan característic.

En aquest cas les drupes romanen en l’arbre de juny fins a febrer, fins i tot després de caure les fulles. Aquest fet li proprciona a l’arbre una aparença molt curiosa a l’hivern. Mentre els altres arbres del parc ja no tenen fulles i tenen branques buides sense color, el cinamom té un color groguenc degut a la presència de les drupes que encara s’hi mantenen, fins que cauen i queden agombolades als cotxes que aparquen prop.

3. Toxicitat, química i estratègia ecològica

Els fruits del cinamom són coneguts per ser tòxics per a mamífers, però sorprenentment són ben tolerats per moltes aus, que n’actuen com a principals dispersores. Açò forma part d’una estratègia ecològica molt eficient: les aus s’empassen el fruit sencer i expulsen la llavor intacta, mentre que els mamífers, en mastegar-lo, destruirien la llavor i per això la planta els “desincentiva” amb compostos químics irritants i amargs.

La toxicitat que hem nombrat adés, s’atribueix a diversos limonoides tetranortriterpens, especialment meliatoxines A1, A2 i A3, que actuen com a neurotoxines i es troben en la major concentració en els fruits (Forrester et al., 2020). Les meliatoxines (melia-toxines) actuen principalment sobre el sistema nerviós dels animals que se les mengen en quantitat suficient, i poden causar des de malestar digestiu fins a símptomes neurològics més seriosos en casos d’ingesta elevada (Huang et al., 1996).

Les meliatoxines no són molt conegudes fora de la recerca científica, però sí que tenen “cosins químics” famosos dins del món vegetal. Podem dir que la mèlia emmiralla estratègies d’altres plantes més famoses. A tall d’exemple, la nicotina també és una toxina vegetal creada per la planta del tabac per evitar ser menjada. La diferència és que en aquest cas parlem d’un alcaloide, i si parlem de les meliatoxines estem parlant d’un limonoide.

A l’Argentina, les drupes de la mèlia són conegudes com ‘venenitos’. Un cas històric molt curiós apareix en la Gaceta Agrícola del Ministerio de Fomento (abril de 1887): durant la Guerra de la Independència, els francesos plantaren acederaques (nom local del cinamom al Puerto de Santa María (Cádiz)) al voltant d’una font per embellir l’entorn. Al poc de temps, es va observar que aquells que bevien l’aigua sovint no es trobaven bé. Quan la situació ja passava de taca d’oli, el farmacèutic de la localitat conclogué que els fruits caiguts en els pilons de la font eren els responsables de la toxicitat. En arrancar els arbres, l’aigua tornà a ser potable, confirmant així l’efecte tòxic del fruit fins i tot en concentracions relativament baixes.

L’article de Forrester et al. (2020) que analitza 990 ingestes de Melia azedarach notificades als centres de control de Texas entre 2000 i 2018, prova a bastament que les intoxicacions humanes són poc freqüents. No obstant això, no s’ha de perdre de vista el risc i cal actuar en cautela alhora de planificar quines plantes incloem en determinats parcs; ja és ben sabut que la dèria dels ajuntaments per plantar plantes tòxiques a parcs infantils no té límit.

Moltes aus (inclosa la cotorra argentina) poden menjar els fruits del cinamom sense patir intoxicacions. Açò és possible perquè no els masteguen, sinó que s’els empassen sencers i expulsen la lalvor intacta. A més, les aus tenen un metabolisme diferent, més capaç de tolerar alguns limonoides, i són excel·lents dispersores, capaces de recórrer grans distàncies i distribuir les llavors amb eficàcia. Tot aquest conjunt de factors explica que la planta haja evolucionat cap a una toxicitat selectiva que dissuadeix els mamífers i afavoreix les aus, que la dispersen.

Pel que fa a l’olor peculiar dels fruits, moltes persones la descriuen com una barreja d’“olor de peus”, “roïna d’ungles” o “formatge fort”. En definitiva, permitiu-me la facècia però, a qui se li pot ocòrrer alimentar-se d’aquestes hòrrides pilotetes grogues? Aquest aroma tan característic s’explica per la degradació de compostos terpènics, per la presència de molècules semblants a la isovaleriana i per una lleu fermentació que es produeix quan el fruit es deshidrata. Aquest olor passa del fruit a l’aire en facilitat gràcies a les lenticel·les que hi trobem en forma de puntets marrons.

Funcionen com a porus i permeten que el fruit reparta aquest olor tan poc macaronèsic, però també hi col·laboren a la respiració del mateix fruit. Són semblants als punts que veiem en la pell d’una poma, que també utilitza aquestes obertures per intercanviar gasos. En la mèlia les lenticel·les són especialment nombroses perquè el fruit té molt poca polpa i quasi tot és os, així que concentra aquest intercanvi en la superfície.

4. Usos tradicionals i propietats

La fusta del cinamom és de duresa mitjana, resistent a l’aigua i alhora fàcil de treballar. S’ajusta fil per randa a les qualitats necesàries per fabricar mobles i elements artesanals.

Pel que fa als usos medicinals tradicionals, encara que hui sabem que la planta pot resultar perillosa, històricament s’han preparat infusions de les seues fulles com a relaxant uterí i s’han emprat aquestes mateixes fulles com a tint natural per al cabell en l’època andalusina.

A més, el cinamom comparteix amb el seu parent pròxim (el neem (Azadirachta indica)) la capacitat de produir compostos amb una activitat insecticida notable. Antigament s’elaboraven olis i macerats a partir de fruits i fulles per matar polls, repel·lir insectes i protegir cultius, aprofitant així les seues defenses químiques naturals. Fins i tot s’ha documentat que, en destil·lar els fruits, s’obtenia un gas inflamable i inodor que en algunes regions s’arribà a utilitzar per a l’enllumenat. Hui dia s’investiga com explotar les característiques insecticides d’aquests fruits per desenvolupar-ne pesticides ecològics.

 5. Adaptacions, cultiu i comportament ecològic

El cinamom és un arbre molt apreciat en jardineria mediterrània perquè tolera tant sols àcids com bàsics, suporta perfectament la calor extrema i necessita molt poc reg, fet que el fa ideal per a jardins de zones seques i caluroses. Així mateix, és un arbre de creixement molt ràpid i arrela amb facilitat. Per a ell, viure en carrers, parcs i jardins mediterranis és bufar i fer ampolles.

Es tracta un arbre les branques del qual poden esdevindre fràgils envers ratxes de vent pronunciades, sobretot en exemplars molt verticals o en sòls poc profunds. Aquest fet pot provocar que la seua plantació en zones urbanes faça mal fet, atés que sol ser un dels primers arbres a vore’s afectat quan el vent és fort.

Pel que fa a la seua distribució, la figura d’Arbolapp (https://www.arbolapp.es) mostra clarament que el cinamom no es conrea en jardins únicament; també creix asilvestrat en moltes zones d’Espanya. Els colors més foscos del mapa indiquen presència abundant i estable, mentre que els colors més clars assenyalen zones on la seua aparició és puntual. La major part de les poblacions asilvestrades es concentren a la meitat sud i est peninsular (Andalusia, Extremadura, Castella-la Manxa, Comunitat Valenciana i Múrcia) i també a diverses àrees de Catalunya i Aragó.

La seua expansió confirma que l’espècie s’adapta extraordinàriament bé al nostre territori, fins al punt que pot naturalitzar-se fàcilment sense intervenció humana, en la possibilitat de desplaçar-ne algunes espècies autòctones. En el context actual encara està lluny de situacions com la de l’acàcia, que col·lonitza moltes carreteres al nostre país; ara bé, si no s’actua aviat, podria resultar en un problema que se’ns esmunyga. Abans d’elegir quins arbres plantar a l’entorn urbà cal passar-ho tot per un sedàs més fí.

Conclusió

El cinamom és un arbre amb una història rica, una biologia fascinant i una gran càrrega cultural. La seua presència en els nostres parcs no és casual: és bell, resistent, aromàtic i útil. Però també és un arbre amb una química complexa que torna a obrir el debat sobre la toxicitat de moltes de les plantes que plenen els nostres carrers.

A l’hora de decidir quines espècies ens acompanyen als nostres espais urbans, el coneixement és la clau; posem-lo en el pany. La necessitat de recolzar-nos en l’opinió dels professionals cada vegada es fa més palesa en ajuntaments i institucions que sovint actuen per interessos allunyats de la seguretat del nostre medi ambient i dels ciutadans.

Bibliografia

Arbolapp. (2014). Guía de árboles de la Península Ibérica y Baleares [Aplicación móvil y base de datos botánica]. Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) & Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT). https://www.arbolapp.es

Forrester, M. B., Layton, G. M., & Varney, S. M. (2020). Melia azedarach ingestions reported to Texas poison centers. The Journal of Emergency Medicine, 58(4), e179–e184. https://doi.org/10.1016/j.jemermed.2020.01.011

Huang, R., Tadera, K., Yagi, F., Okamura, H., & Nakatani, M. (1996). Limonoids from Melia azedarach. Phytochemistry, 43, 581–583. https://doi.org/10.1016/0031-9422(96)00252-8

Lim, T. K. (2012). Edible Medicinal and Non-Medicinal Plants. Volume 4 – Meliaceae. Springer. https://doi.org/10.1007/978-94-007-1764-0


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